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domingo, 29 de julio de 2012

Fanfic de Slayers, El agua del olvido, capítulo 9: "Gourry confiesa su amor por Lina"





Hola a todos, cuanto tiempo sin subir algo a mi blog, hoy les traigo una nueva actualización de mi fanfic de slayers, el agua del olvido, espero que me perdonen por haber dejado abandonado mis fanfics pero hace como un año, encontré un trabajo y no me dejó tiempo para ponerme al día, no obstante, hace poco me contacte con una reciente lectora de este fanfic que me dio muchos ánimos para continuarla, así que acá está, que lo disfruten y ya saben que sus comentarios siempre me motivan, no olviden postear alguno.


Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que no necesariamente será exacto como el mundo de slayers, pueden haber otros personajes, enemigos y aliados que complementen la historia, además hago una advertencia, este fanfic aunque al principio solo tendrá escenas suaves de romance, con el paso de los capítulos se volverá muy lemonosa, así que si no eres mayor de edad o no te gusta el contenido erótico no leas, yo ya he cumplido con mi parte de informarte, ahora queda en tus manos si lees o no, pero si consideras seguir leyendo esta historia, permíteme decirte querido lector que no te arrepentirás ^^ trataré de hacer mi mejor esfuerzo para que sea de tu agrado.



Capítulo 9: “Gourry confiesa su amor por Lina”



Al día siguiente se despidieron del par de ancianos para encaminarse nuevamente a Sailoon y de ahí partirían al Noroeste como les había dicho Drid.

Ameria dejó un documento real escrito con las principales actividades, tareas y trabajos para la corte, esta vez la excusa de su viaje fue eliminar una amenaza potencial para la ciudad de Sailoon, por lo que los mandatarios no pusieron objeción alguna.

Caminaron durante algunas horas con dirección a los bosques del norte, encontrando uno que otro obstáculo a su paso.

-¡entréguennos todo lo que tengan!-exclamó de pronto un bandido apareciendo de entre los arbustos con puñal en mano, otros dos hombres más le acompañaban llevando una expresión perversa en sus rostros.

Gourry alzó una ceja parpadeando con cara de bobo y el par de aventureras solo se limitó a dar un suspiro de resignación.

-¿porqué siempre que llevamos prisa tienen que aparecer? Dennos un respiro-dijo Lina burlándose.

-¡cierra la boca y entrega todo lo que tengas petiza!-ordenó uno de los tipos más musculosos.

-…O – Oh!!-advirtió Gourry retrocediendo unos cuantos pasos.

-lo dijo… bueno, no me queda más que rezar por ustedes, que mala suerte-se compadeció Ameria al ver como Lina sonreía de manera desquiciada.

-¡yo que ustedes correría lejos, hoy despertó de muy mal humor!-gritó Gourry corriendo tan rápido como podía.

-¡jajajajajajajaaja! ¡Jajajajaja!-reía la hechicera con verdadera maldad.

-¡y tú de qué te ríes!-alegó el líder de la banda.

-jejejeje, no deberían subestimarme chicos ¿o es que tienen el pellejo suficiente como para enfrentarse a mí, la hechicera más grande de todos los tiempos?

-¡no puede ser, jefe, es Lina Inverse! ¡¡Corran!!

-¿qué? ¡¡¿La hechicera que asesinó a Pharos?!! ¡No puede ser!

-¡corran por sus vidas!-gritaban todos al ver que la muchacha creaba dos grandes bolas de energía con sus manos y las arrojaba contra ellos.

Al principio, la sensación de la energía que salía al plano terrenal, era normal, casi como de costumbre, sin embargo, a medida que aumentaba la velocidad de lanzamiento, sentía como su piel ardía y el cansancio se apoderaba de su cuerpo, como si pesara toneladas, maldita esencia que no le permitía desquitarse contra esos buenos para nada, rabiaba Lina por dentro sintiéndose inútil, bueno, al menos esos ladrones habían huido como conejillos asustados y estaban muy lejos de allí, pero ¿y si un monstruo de mayor fuerza los atacaba? Gourry tenía razón después de todo, no podía sostener el peso del mundo en sus manos, no en esas condiciones.

-pobrecillos, siento pena por ellos-dijo Ameria.

 Había pasado un buen rato desde que los ladrones cobardes huyeron, ahora Lina Inverse y sus amigos se encontraban descansando en la loma de una pradera, mientras comían algo de fruta para merendar.

Lina se quedó boca arriba echada en el césped, disfrutando de los rayos del sol del medio día, cerró los ojos sintiéndose relajada, hasta que los continuos cuchicheos de sus amigos comenzaron a irritarla, para colmo no podía escuchar bien, el sonido del viento y el canturreo de los pájaros, se lo impedía.

-¿y si tú eres quien la saca de todo esto señor Gourry?-decía la princesa en voz baja.

-¡¿yo?! Pero… ¿qué puedo hacer yo?

-¿pues qué más va a ser?... te gusta Lina ¿verdad?-Los ojos de Ameria se clavaron en la enrojecida cara de su amigo que ya comenzaba a hiperventilar.

-d… de qué hablas Lina y yo somos solo amigos, no hay nada… entre ella y yo-dijo nervioso sintiendo dolor en las últimas palabras.

-jejeje, señor Gourry, se te nota a leguas, que ella no lo haya notado es porque en su cabeza solo tiene las palabras: batalla, problemas y comida, deberías confesarle tus sentimientos-aconsejó la muchacha.

-p… pero soy… muy malo para ese tipo de cosas… además… ella jamás me vería de esa forma-suspiró el rubio resignado, Ameria le sobó la espalda dándole ánimo.

-Amigo, créeme, si no le dices a Lina lo que sientes vas a perder esta oportunidad para siempre, ahora es cuando ella más necesita de ti, necesita sentirse valorada y amada, xellos san no puede entregarle eso porque es un demonio, pero tú sí…

- … yo la amo, aún si se entrega a ese demonio yo… la estaré esperando con los brazos abiertos, pero… yo no quiero ser su segunda opción-confesó, tratando de aclarar el nudo que se había formado en su garganta.

-entonces ve y díselo, si ella no sabe que la amas, jamás podrá deliberar ¿comprendes?

-está bien, se lo diré esta noche… -dijo el espadachín decidido.

-así se habla, a por ella señor Gourry.

-¿¿¡se puede sabes qué tanto murmuran!?? ¡¡No me dejan tomar mi siesta!!-estalló Lina con llamas en sus ojos, el par se miró entre sí confundido y sin saber que decir hasta que a la princesa se le ocurrió una buena mentirilla piadosa.

-estábamos discutiendo acerca de donde comenzar a buscar la roca, estábamos pensando que ir justo donde nos dijo ese extraño hombre podría ser una trampa, por lo que reuniremos información en los alrededores, podríamos ir a la alianza de los condados costeros antes de dirigirnos más hacia el norte-La peliroja se quedó pensativa respecto a lo dicho por Ameria, tal vez era mejor pensar con la cabeza en frío, pero el tiempo avanzaba sin misericordia y solo tenían 3 meses para encontrar otra solución… y si esa solución no funcionaba ella tendría que…  hacerlo con… ese idiota.

Con un enérgico movimiento de cabeza en su intento de disipar sus pensamientos, se dirigió con sus amigos.

-está bien, iremos a la costa primero, pero eso nos retrasará, tendremos que acampar durante la noche-dijo de mala gana, mientras Ameria miraba a Gourry con una cómplice sonrisa de gato que lo puso aún más nervioso.

Ya era de noche, Ameria optó por dormir cerca de la fogata, Gourry también parecía estar en su séptimo sueño, pero Lina no, ella permanecía con los ojos fijos en el firmamento lleno de nebulosas color amatista, como los ojos de ese ser endemoniado al que tanto odiaba.

Otra vez volvía a recordar los momentos que había compartido con él, tan escasos, pero al mismo tiempo tan intensos, fragmentos de besos y caricias se arremolinaban en su mente, mientras el dolor y la humillación de esa noche, servían como aderezo al cóctel de sus sentimientos.

No pudo seguir observando el mágico cielo nocturno, se levantó y cuidando de no hacer ruido se dirigió hasta un arrollo cercano para beber un poco de agua.

-Gourry san, es tu oportunidad, ve con ella-le dijo en voz baja la morena.

-aquí voy-se dijo el rubio tomando una honda respiración y se levantó para seguir a la hechicera.

Sentada de espaldas contra el tronco de un árbol, Lina Inverse veía absorta el agua del arrollo, tratando de calmar su aura interna que se debatía entre buenas y malas emociones, suspiró con amargura para luego, auto dedicarse un sabio consejo en voz alta.

-no te enamores de él, porque vas a sufrir mucho más que con la paliza de Luna, ya que después de todo, es un demonio… un demonio no ama porque no pueda, si no porque le repugna…

De pronto sintió que alguien se sentaba a su lado, sobresaltándose al contemplar unos mechones rubios cayendo sobre su hombro.

 -… Go… Gourry… ¿qué estás haciendo aquí?-le preguntó ella sonrojada y mirando el césped como si fuera lo más interesante del mundo.

-es que… no podía dormir.

-¡ha! yo tampoco-se apresuró a contestar Lina.

Minutos pasaron mientras el agua del arrollo sonaba, llenando el molesto silencio que se había formado entre ellos.

-¿puedo quedarme aquí contigo?-preguntó Gourry en un tono tímido y bajito, como si temiera la respuesta.

-ha…-afirmó desganada acurrucándose a sí misma, abrazando sus rodillas, esperando fervientemente que Gourry no se atreviera a preguntar algo respecto a cierto demonio o no sabría qué responderle.

-no lo hagas -lanzó el espadachín capturando toda la atención de la hechicera.

 -¿qué?-Los ojos de la peliroja estaban abiertos de par en par llenos de asombro.

-lo que dijiste hace un momento, no te enamores de él…

-¿pero a ti qué te pasa? ¿Por qué me dices esto Gourry?

-porque yo te amo Lina-le dijo tocando suavemente su mentón tembloroso.


Había soñado tanto con escuchar esas palabras de él, sin embargo, su corazón no estaba latiendo tan fuerte como esperaba, lo que sentía por Gourry se disipaba como el mismo agua del arrollo ¿por qué estaba pasando esto? ¿No sería que estaba enamorada de… ese mazoku? 

Al pensar en esa posibilidad, la cara de la chica se contrajo en un gesto de dolor y se sintió cayendo en un abismo profundo. Lina no soportó más con la situación, se levantó con rapidez, pero antes de que pudiera echarse a correr, el rubio sostuvo su muñeca y la jaló hacia su pecho para abrazarla con todas sus fuerzas.

-tranquila Lina… tranquila…-susurró el espadachín con voz suave, acariciando su cabeza peliroja con ternura, aunque dentro de su pecho tuviera el corazón roto, siempre le dedicaría una sonrisa.

-lo siento Gourry, lo siento tanto, no quiero lastimarte, de veras lo siento, pero yo ahora… no sé-la voz de la muchacha se quebró.

-lo sé, estás confundida y lo entiendo, pero por favor no me cierres las puertas de tu corazón sin que lo haya al menos intentado, te lo suplico-tras terminar de hablar lo único que Gourry podía escuchar eran los queditos sollozos de la chiquilla que amaba, la alejó un poco de su pecho y tomó su rostro entre sus manos cuidadosamente, observando esos ojos marrones que brillaban con las estrellas de la noche.

Lina necesitaba desesperadamente olvidar los sentimientos recientemente descubiertos que sentía por el mazoku, así que cerró los párpados y permitió que el rubio la besara, pero ese beso nunca llegó… en su lugar sintió una calidez en su frente… los labios de Gourry habían decidido que ese era el mejor lugar para estampar un beso, era de caballeros no aprovecharse de las lágrimas de una dama para besarle.

-es tarde Linita, ¿vamos a dormir?-le dijo el rubio con una sonrisa, ella todavía lo miraba atónita sin entender porqué no le había dado el beso en los labios como iba a hacer.

-…Gourry…

-Lina… cuando todo esto acabe y le devuelvas sus poderes a xellos… yo estaré esperando y daré lo mejor para que te enamores de mi…

-…………………………..gracias Gourry, por comprender-dijo ella besando su mejilla, tomó su mano y se encaminaron hasta el campamento para dormir.

Escondido entre las ramas de los árboles, xellos, que había ido a visitar a Lina, con el fin de advertirle de algo sumamente importante, observaba la escena con un rostro envidioso, los ojos rasgados inyectados en odio contra Gabriev, si volvía a tocarla se aseguraría de arrancarle cada miembro antes de eliminarlo ¿pero por qué estaba sintiendo sentimientos tan prescindibles e inútiles? Ella era solo una humana… ¿por qué estaba tan celoso? Se preguntaba, mientras ellos se encaminaban tomados de la mano hacia el lugar en el que habían acampado.

Por ahora la idea de aparecer delante del grupo le desagradaba, así que esperaría que llegara el día siguiente, cuando pudiera tener la oportunidad de encontrarse a solas con ella y entonces le robaría un poco de su propia energía también, sonrió perverso ante ese pensamiento.

-Gourry Gabriev, que iluso mortal tan estúpido, incluso si la hubieses besado ella seguiría cayendo rendida a mis pies jajajaja-rió burlándose en la espesura de la noche.


continuará....


¿y qué les pareció? 









domingo, 22 de mayo de 2011

Un tierno fanfic de slayers que encontré


Bueno, hace tiempo que no publicaba nada, no he tenido el tiempo suficiente para ello, pero esta noche aprobechando los últimos minutitos de mi tiempo libre, he encontrado un fanfic de slayers muy lindo, lo encontré en live journal, el fanfic pertenece a la autora "Alexeia drae", se llama "Expecting" y cuenta con tan solo tres capítulos.

El fanfic trata de cómo lina y Gourry enfrentan la ardua tarea de traer a un niño al mundo, los nueve meses de Lina y sus pormenores, también hay otras parejas de la serie y sus dramas familiares, está en inglés, pero realmente creo que vale la pena echarle una miradita ¿no?


Si quieres leerlo pincha aquí

Ahora, sobre cuando actualizaré capítulos de mis fanfics, bueno, creo que será hasta mi próximo día libre XD
cuidense, un abrazo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Fanfic de slayers "El agua del olvido: capítulo 8: Despedida"


Hola a todos he actualizado por fin, estas vacasiones no me dejaron poner un dedo en el tclado T_T espero que les guste este capítulo ^^


Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que no necesariamente será exacto como el mundo de slayers, pueden haber otros personajes, enemigos y aliados que complementen la historia, además hago una advertencia, este fanfic aunque al principio solo tendrá escenas suaves de romance, con el paso de los capítulos se volverá muy lemonosa, así que si no eres mayor de edad o no te gusta el contenido erótico no leas, yo ya he cumplido con mi parte de informarte, ahora queda en tus manos si lees o no, pero si consideras seguir leyendo esta historia, permíteme decirte querido lector que no te arrepentirás ^^ trataré de hacer mi mejor esfuerzo para que sea de tu agrado.

Capítulo 8: “Despedida”


-¡¿Quéeee?!-cuando el gris espadachín notó la voz de Ameria, se giró a mirarla atónito, a su vez ella lo contemplaba con la misma expresión.


-¡jajaja!-se carcajeaba Drid al ver sus caras desconcertadas.


-¡maldito! ¡Lina jamás será uno de ustedes!-le gritó Zelgadis.


-tenéis agallas chico, pero sois un grano de arena en comparación a mí.


-¡cierra la boca o te vas a arrepentir!-Zelgadis quiso atacarlo, pero el demonio con ágiles movimientos esquivo cada uno de sus ataques.


-yo solo estoy haciendo lo que me ha ordenado mi señor, es con Xellos con quien debierais ensañarte y no conmigo, es más, deberíais estar agradecidos, ya que de no haber sido por mi intervención, vuestra amiga Lina Inverse habría muerto asesinada por él.


Ese había sido un golpe bajo, tanto para él como para Gourry que venía llegando en compañía de la hechicera.


-Lina, ¿es eso verdad?-Preguntó el chico de piedra con disgusto, pero ella estaba demasiado absorta en el demonio como para responder.


-¡tú, maldita escoria! ¡Qué haces aquí! ¡Aléjate de mis amigos!-gritó la pelirroja enfadada.


-he venido a deciros que… en vista que me da fastidio repetir los mensajes ¿por qué no se lo preguntáis a él?-señaló con desgana al joven quimera que ya no podía más de tensión e ira.


-¡maldito, si pretendes algo malo con Lina tendrás que pasar sobre mi cadáver!-alegó Gourry sacando su espada de luz.


-así que esa es la espada de la luz, lástima que esté en manos tan inútiles como las vuestras-El rubio frunció todavía más el ceño ante el comentario de Drid, quien añadió-bueno, es hora de que me vaya, pero antes de eso voy a daros una pequeña pista.


-¿pista?-preguntó Lina sin comprender.


-sí, esa joya que buscáis, tal vez si os dirigís al norte y un poco hacia el oeste, la encontrareis, aunque también puede que no-habló con tono burlón mientras cruzaba el umbral.


-¡¡espera!! ¡¡ ¿Esa joya de verdad existe?!!-dijo en vano porque el demonio ya se había ido, la hechicera miró a sus amigos con expectación, viendo sus semblantes que estaban más serios que nunca… oh si… había llegado la hora de enfrentarlos, de hablarles con la verdad.


-no deberías creerle, puede ser una trampa-habló la quimera con voz apagada.


-lo sé, pero si no me arriesgo, jamás sabré si hablaba en serio o no… entonces Zel… ¿cuál es el mensaje?-preguntó recordando las palabras del mensajero.


-tienes tres meses a partir de hoy para solucionar tus problemas con ese mal nacido de Xellos, porque si no lo haces dentro del plazo, el señor de las pesadillas lo eliminará y tú pasarás a tomar su lugar-explicó el peligris en tono hostil, Gourry al escuchar la noticia sintió que se le caía el mundo, su adorada Lina ¿en manos del enemigo? No, eso no podía estar sucediendo.


-Lina…-se limitó a decir Ameria con preocupación.


-me imaginé que algo así sucedería, pero nunca me imaginé que fuera tan pronto… ahora sí que estoy hasta el cuello con esto-dijo en un intento de burlarse de la situación, pero había tanta tensión que no dio resultado y terminó escondiendo la mirada entre sus mechones rojos, además sabía que sus amigos la iban a llenar de preguntas relacionadas con cierto incidente en el bosque… era como la gota que rebasaría el vaso, sabía que discutirían y eso solo ayudaba a que sus ánimos continuaran cayendo cuesta abajo.


-Lina, se sincera con nosotros por favor ¿es verdad que Xellos intentó asesinarte?-le preguntó Gourry acercándose a ella y tomándola de los hombros con suavidad.


-s… si, pero ya no tiene esas intensiones, así que no tienen por qué poner esas caras-dijo con nerviosismo, esperando que los ánimos cambiaran, pero solo empeoraron.


-¿y qué caras quieres que tengamos? ¡El bastardo casi te asesinó y no nos dijiste lo que pasó!-acusó dolido Zelgadis.


-¡eso ya ocurrió, no tiene importancia ahora!-alegó la pelirroja.


-para nosotros si Lina-le dijo Gourry con una mirada tan grave que la joven literalmente se sintió de lo peor, ellos tenían razón, pero las circunstancias habían sido difíciles en ese instante… ¿Cómo explicarles lo de los sellos sin que pusieran el grito en el cielo? Tal vez no debería mencionar nada al respecto aún.


Desde lejos, la pareja de ancianos observaba la escena con pesar, lo mejor era dejar que ellos solucionaran sus asuntos a solas.


-pero recuerden que es un demonio, ellos suelen hacer esas cosas ¿no?-dijo como si fuera cosa obvia.


-¿estás protegiendo a esa basura?-preguntó la quimera en tono amenazador.


-¡no! ¡Solo estoy diciendo lo evidente!-contestó ella aturdida.


-ha… ya entiendo, es porque te ha hurgado un poco y ya caíste a sus pies ¡no puedo creerlo!-soltó el joven de piedra dejando casi en shock a los presentes, especialmente a Gourry que se sentía como si estuviera cayendo en un gran abismo y a Lina que no quería que el rubio lo supiera de esa forma tan ruda.


-¡deja de decir estupideces! ¡No tienes idea de cómo me he sentido todo este tiempo! ¡Estoy viviendo un infierno y encima te pones en mi contra!-le alegó furiosa tratando de aguantar las lágrimas de indignación y tristeza.


-¿y qué más quieres que haga? ¿De verdad nos consideras tus amigos?-contraatacó él, dejando un incómodo silencio.


-muchachos, mantengan la calma por favor, hablemos como personas civilizadas-dijo la princesa para tratar de calmar los ambientes, sin embargo, sólo se ganó una mirada asesina de Gourry y de la persona que consideraba la más importante en su vida.


-y tu lo sabías, supongo… siempre eres su cómplice.


-no zel, ella tampoco me dijo nada, solamente anoche fue capaz de explicarme lo que estaba pasando, por favor no sean duros con ella, no la ha pasado nada bien con esto ¿saben?-suplicó la morena.


-lo siento Ameria, pero no puedo dejar pasar esto, tendrán que continuar sin mí, porque donde vea a ese tipo, seré capaz de matarlo aunque me vaya al infierno con él y eso no sería bueno para ti Lina, especialmente si lo de las rocas no funciona… no tendrías otra forma de solucionar tu problema-fue la resolución del gris espadachín que en ese momento despedía una atmósfera negativa, provocando que los demás se alejaran inconscientemente de su lado.


-bien… haz lo que quieras-soltó Lina con desdén y agregó-¿hay alguien más que quiera seguirlo?-la hechicera miró a sus dos amigos, primero a Ameria que estaba cabizbaja apretando los puños en la impotencia y en el conflicto interno de sus decisiones, al final ella había caminado hacia Lina agarrándose de su capa con miedo, no se atrevía a mirar a Zel sabiendo que no estaba dispuesta a abandonar a su mejor amiga en esto, con fe esperaba que el chico quimera no se lo tomara a mal.


La pelirroja contempló a Gourry que a pesar de toda su tristeza comenzó a esbozar una sonrisa.


-yo te seguiría hasta el fin del mundo Lina, debo protegerte-le dijo él parándose a su lado, la brisa fría de la noche sopló entre los aventureros.


-gracias Gourry, a ti también Ameria… Zel, lo único que pido es que esto no sea definitivo, sería una lástima acabar con nuestra amistad.


Ante lo dicho por Lina, Ameria sintió una opresión en el pecho, lo que menos deseaba era que ese joven de mirada seria cortara los lazos de afecto que tenía con ellos, con ojos expectantes espero su respuesta.


-descuiden, pueden estar tranquilos, no pienso abandonarles-contestó Zel.


-de acuerdo, no es la primera vez que entro en un lío mientras tú no estás y salgo victoriosa-desafió la pelirroja.


-eso es verdad, no debo subestimarte… de todas formas…. Cuídate… rectifico, cuídenla-le dijo a Gourry y a la princesa que a pesar de la tristeza, le sonreía al saber que no perderían su amistad.


-adiós-dijo el chico gris dando la media vuelta y alejándose por el sendero.


-adiós Zel-se despidió Gourry, Ameria corrió hasta él y lo abrazó con fuerza.


-te voy a extrañar zel-le dijo sonrojada, Zelgadis la tomó con delicadeza de los hombros viendo esos enormes ojos azules humedecidos.


-espero que entiendas mis razones, no acepto la situación.


-lo entiendo, pero por favor mantén el contacto con nosotros-rogó ella.


-lo haré, adiós Ameria-y sin decir más, se marchó caminando por el sendero.


Zelgadis estaba dolido, no sólo en el orgullo, sino también porque que su mente analítica había ganado la batalla al percatarse de que todas las probabilidades apuntaban a que Lina jamás encontraría esa joya extraña, podía tratarse de una trampa o un rumor falso para ganar tiempo, con el fin de que el mazoku sacerdote y su amiga lograran la unión, si esto último no ocurría ella se convertiría en un demonio seguidor de las sombras y por ningún motivo quería que eso le ocurriera, así que debía resignarse y aceptar la idea de que era preferible que Xellos la hiciera suya a que sirviera al mal… pero era difícil, para él que quería a la hechicera como si fuera su pequeña hermanita menor.


Allí quedó el trío de aventureros, viéndose las caras unos a otros, pero sin largar ni una sola palabra, hasta que…


-Ameria, ve con los ancianos por un momento, Gourry y yo tenemos asuntos de los que hablar-rompió el silencio Lina.


-está bien-se limitó a decir la muchacha lanzando un suspiro, aún se sentía triste por la partida del espadachín, se alejó del lugar y se metió a la casa observando por la ventana cada cierto tiempo con inquietud, se imaginaba cuan duro debió ser para su amigo Gourry saber que Xellos había seducido a su amiga en contadas ocasiones, acariciándola y llenándola de besos, tal y como a él le hubiera gustado, porque no había que ser adivino para deducir que a Gourry le gustaba Lina, ese era un hecho y la princesa lo sabía.


***


Ambos se sentaron en la hierba, el viento soplaba suavemente sobre las esporas de las flores silvestres del lugar.


-Lina…


-lo siento Gourry-dijo ella con la vista fija en el firmamento y sin atreverse a mirarlo.


-no me debes ninguna disculpa, aunque… me gustaría que confiaras un poco más en mí, es que me angustié cuando supe que Xellos intentó asesinarte… y a puesto a que andabas en tus días ¿no?-ante lo dicho Lina le dio un coscorrón y se sonrojó.


-Xellos puso unos sellos en ustedes, si hablaba… de seguro…-Lina optó por cortar la frase, de solo recordarlo se le ponía la carne de gallina, antes de que Gourry hablara continuó-es por eso que callé y una vez que los sellos demoniacos dejaron de ser una amenaza decidí que era mejor olvidarse del asunto, no valía la pena sacarlo a colación.


-¿Qué no valía la pena?-preguntó él con voz herida.


-bueno, no es la primera vez que he estado en una situación peligrosa ¿verdad?-se defendió ella.


-¿está bien eso para ti Lina? ¿Qué te hace pensar que puedes sobrellevar ese peso tu sola?


-tal vez es porque son muy valiosos para mí-dijo ella abrazando sus rodillas.


-y tu para nosotros Lina, por eso es que voy a tratar de entender las razones y acciones que te han permitido ayudar a ese mazoku, por más dolorosas que estas sean, pero no pienso dejarte, nunca, nunca lo haré-declaró envolviéndola en un abrazo cálido, la pelirroja cerró los ojos respirando hondo para calmar su tristeza.


-gracias Gourry, por entenderme siempre-susurró con voz frágil, él sonrió ante sus palabras, se sentía útil y especial para ella, al menos podía entregarle la paz y el cariño que necesitaba.


-así que no te guardes más secretos ¡eso no es saludable!-le aconsejó.


-lo voy a intentar-contestó devolviéndole la sonrisa.


-así me gusta Lina, eso está muy bien-dijo como si le hablara a una niña pequeña.


-¡¡pero deja de tratarme así hombre que no tengo cuatro años!!-le gritó fastidiada.


-discúlpame linitaaaa-suplicó dándole palmaditas tiernas en la cabeza.


-¡¡que no soy una niña!!-volvió a berrear, que bien se sentía Gourry, al fin había vuelto la Lina de siempre.


continuará...


¿Qué les ha parecido? espero que les haya gustado, subiré pronto el próximo capítulo, un abrazo.


                                                                                                                             

viernes, 7 de enero de 2011

Fanfic de slayers "El agua del olvido: capítulo 7: Rocas mágicas"



Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que no necesariamente será exacto como el mundo de slayers, pueden haber otros personajes, enemigos y aliados que complementen la historia, además hago una advertencia, este fanfic aunque al principio solo tendrá escenas suaves de romance, con el paso de los capítulos se volverá muy lemonosa, así que si no eres mayor de edad o no te gusta el contenido erótico no leas, yo ya he cumplido con mi parte de informarte, ahora queda en tus manos si lees o no, pero si consideras seguir leyendo esta historia, permíteme decirte querido lector que no te arrepentirás ^^ trataré de hacer mi mejor esfuerzo para que sea de tu agrado.


Capitulo7: “Rocas mágicas”


El grupo de aventureros estaba sentado en la enorme mesa del salón comedor desayunando, el rubio espadachín y el chico quimera apresuraban el contenido de sus tazas de chocolate caliente mientras Ameria y Lina se miraban las caras con complicidad.


-si tienes que decirlo este es el momento-cuchicheó la princesa llena de incomodidad.


-no, no lo es.


-Lina.


-¡que no Ameria!-estalló la pelirroja lanzándole una mirada afilada, los demás saltaron en sus propios asientos derramando todo lo que se estaban tomando.


-¿hay algo que quieras compartir con nosotros Lina?-la voz del peligris se oyó tan seria que la hechicera no se atrevió a mirarlo.


-Lina ¿por qué no confías en nosotros?-le preguntó Gourry con tristeza.


-escuchen, yo…-empezó Lina tomando el valor necesario, a sabiendas de que lo que escucharían no sería agradable-no quiero que hagan tanto alboroto por mi situación con Xellos.


-¿y cuál es tu situación con ese demonio?-como siempre Zelgadis fue muy acertado en sus preguntas obligando a la chica a responder.


-por ahora soy un contenedor de su energía, él me pide que se la devuelva, pero… para eso hay una condición que Pharos estableció antes de ser eliminado-dijo cabizbaja.


-¿cuál es esa condición?-preguntaron ambos acercándose con notable interés mientras Ameria miraba hacia otro lado haciéndose la loca.


-tenemos que llevar a cabo un ritual canalizador-dijo en tono aburrido, ambos oyentes elevaron una ceja en el desconcierto.


-¿ritual canalizador?-Zelgadis parpadeó consternado.


-así como lo oyes… tenemos que hacer “eso”-confesó sonroja, haciendo un intento para continuar escondiéndose bajo la mesa mientras que el chico quimera abría los ojos como platos y la princesa hacía nudos con la servilleta, pero había alguien que era víctima de la ignorancia, ¿adivinaron quién?


-¿”eso”?... ¿”Cómo que eso”?-preguntó Gourry ladeando la cabeza con inocencia, lo que cual hizo que Lina rodara los ojos en la exasperación y se llevara una mano a la frente, por todos los cielos que ya no quería pronunciar esa maldita palabra.


-Gourry san ella se refiere a… sexo-le dijo Ameria al oído, en vista que todo el mundo parecía haberse quedado congelado en su sitio.


-aaa… ya entiendo jejeje… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!!!-exclamó enfadado el rubio después de cavilar en la lentitud de sus neuronas.


-¡oh! Lo que me faltaba-suspiró Lina derrotada, echándose de narices sobre la mesa.


-¿te ha obligado a algo?-reaccionó al fin Zelgadis.


-no exactamente, he de pensar que está intentando convencerme por las buenas porque tal vez debe contar con mi voluntad para que el hechizo de transferencia funcione.


-buen punto-contestó Zelgadis pensativo.


-¿por eso has estado tan distraída Lina?-la voz del rubio sonaba tan triste…


-supongo que es inevitable no estarlo… el problema es más grave de lo que imaginé.


-¡ese maldito monstruo de Pharos!-alegó Gourry golpeando la mesa con furia.


-¿qué harás al respecto?-quiso saber el chico azul, pero ella parecía no estar en condiciones de contestar y menos sintiendo la mirada confundida de su amigo Gourry muy fija en la suya.


-no lo sé-contestó luego de unos minutos.


-¿por qué dudas Lina? No le entregues su esencia y ya-opinó el rubio recibiendo un coscorrón a cambio.


-¡no es tan fácil como comer pastelillos cabeza hueca! Si tomo la decisión de quedarme con su energía tendré que olvidarme de usar mis hechizos-expresó con rabia mientras Zelgadis y Gourry la miraban turbados, ni modo, tendría que contarles todo desde el principio como lo hizo con Ameria que seguía retorciendo servilletas y suspirando resignada cada vez que escuchaba un ¡¿qué?! O un ¡se lo tiene merecido por imbécil!


Lina les había contado acerca del conflicto de energías y la imposibilidad de hacer hechizos complejos, también les había dicho, aunque a regañadientes sobre el hecho de que Xellos estaba muriendo, pero parecía que ellos lo estaban celebrando a sus anchas, sin embargo, dejó de ser divertido cuando les dijo que existía la posibilidad de que el señor de las pesadillas la eligiera como uno de sus súbditos si el poder de Xellos se despertaba y que tampoco sabía si una vez que el demonio muriera podría restaurar su magia a niveles normales, todas esas dudas sumieron al grupo en un silencio que se volvió insoportable.


-bueno, al menos entendemos por qué estás siempre tan de mal humor, eso sumado al hecho de que estás siendo utilizada como una fuente de energía andante ¿o me equivoco?-dijo Zelgadis sin saber cómo le dolía a Lina ese comentario ¿porqué siempre tenía que dar en el clavo?


-tienes razón maldita sea… al parecer puedo transmitirle algo de su energía cuando se establece una conexión sensorial-dijo en términos difíciles para que Gourry no pudiera entender nada, al escuchar esto el chico de piedra se levantó de la silla lanzando un suspiro de agobio, cerró los ojos en molestia contenida y comenzó a pasearse por la habitación con pasos de plomo, parecía un león enjaulado.


-no intestes explicarle zel…-pidió ella con la mirada temblorosa.


-descuida, no hará falta-decía Zelgadis con dura mirada, refiriéndose a que Gourry no era tan estúpido como parecía ser y que no soportaría la situación en la que se había metido su querida amiga.


-¿de qué hablan?


-nada importante… bueno, he estado pensando… en otras formas de devolverle su poder a Xellos, en los días que estudié en la academia de magia aprendí mucho sobre las rocas y joyas mágicas, uno de los tipos que existen son las canalizadoras, muchos las usan para incrementar su poder en base a otras energías o cargarlas para hacer transferencia cuando alguien agotado lo necesite.


-rocas mágicas, ¡eso podría funcionar!-dijo la princesa levantándose de golpe.


-¡sí, eso es Lina busquemos esas rocas!-añadió Gourry con entusiasmo, pero el rostro de Lina se veía de todo menos alentador y Zelgadis con lo culto que era, estaba al tanto del porqué.


-sí, podría resultar siempre y cuando encontráramos una con propiedades demoniacas, que sea compatible con las energías de ese idiota… las posibilidades son casi nulas, al menos yo nunca he oído hablar de que las hayan usado -dijo Zelgadis echando por tierra las esperanzas de los demás.


-¿y qué hay de las joyas amplificadoras de poder que Xellos san le vendió a Lina?-preguntó Ameria.


-son una excepción, definitivamente esas son compatibles con humanos y demonios-respondió.


-para ser realista, será como buscar una aguja en un pajar, es por eso que lo había descartado-habló la hechicera apoyando las manos en la mesa.


-no te des por vencida Lina-le dijo Ameria.


-claro que no, he derrotado monstruos, dragones, herejes y he pasado por peligros inimaginables, algo como esto no es la gran cosa.


-¡así se habla Lina!-por un momento la voz de su amigo rubio dándole ánimos, le devolvió la tranquilidad, pero su bien entrenada intuición le anunciaba que sus problemas no harían más que comenzar.


El grupo de amigos se encaminó por las calles de Sailoon, en busca de información sobre rocas canalizadoras que alguna vez haya sido usado por demonios de la antigua era.


Recorrieron ferias, tiendas de reliquias, bibliotecas mágicas e incluso charlaron con los antiguos sacerdotes de los templos cercanos, pero no tuvieron éxito.


-tal vez deberías consultarlo con Xellos san si es que sabe algo al respecto-ofreció Ameria sentándose en la orilla de una fuente para refrescarse. Zelgadis, oculto bajo su capucha blanca evadía muy bien a los rayos solares mientras que Gourry comía animadamente su helado de banana y Lina que había puesto muy mala cara al escuchar lo dicho por la morena solo se limitó a secarse el sudor que corría por su frente.


-Ameria, bien sabes que no estoy en condiciones de pedirle nada a ese demonio de cuarta-soltó mirando con desdén la bola de helado que el rubio se estaba comiendo.


-Lina ¿seguro que no querías uno?-preguntó el espadachín al ver que a ella se le iban los ojos por probar un bocado.


-¡segurísima!-afirmó vehementemente, desviando la mirada para distraerse, la verdad es que si bien se le antojaba, no podía evitar acordarse de todas las veces que había visto al mazoku comiendo helado y de solo tener esa visión aparecían otros recuerdos engorrosos en su mente, como sus intensos besos.


-entonces no mires mi helado de banana Lina-dijo el rubio.


-¡no estoy mirando tu estúpido helado de banana!-exclamó sonrojada.


-¡pero si yo te vi!-insistió Gourry.


-¡cierra la boca!


-entonces… ¿qué hacemos? ¿Seguimos buscando en Sailoon?-quiso saber el encapuchado chico azul, cansado de escuchar las tontas riñas de sus amigos.


-sí Zel, debemos peinar cada rincón de esta ciudad y sólo después de eso, continuaremos hacia el oeste… maldición, ni siquiera aparece algo sobre las joyas en la biblia de Claire-se quejó agotada la hechicera, en eso un viejecillo mercante que pasaba con su carro se detuvo junto a ellos.


-¿están buscando alguna joya en especial?-preguntó con amabilidad, los cuatro viajeros se voltearon a verlo curiosos.


-pues sí anciano ¿qué sabes de joyas canalizadoras usadas por demonios de la antigua era?-consultó la pelirroja en tono desvergonzado, como esas personas que son expertas en negociar y regatear.


-hm… ¿joyas canalizadoras usadas por demonios? Hmmm… sí, pero sólo es una leyenda.


-¡no importa!-dijeron con entusiasmo, sorprendiendo al hombre de edad que casi sufrió un ataque cardiaco.


-¡discúlpenos señor mercante! ¿Se encuentra bien?-Ameria se acercó ayudándole a recuperar el equilibrio.


-jejeje, por supuesto que estoy bien su alteza, este viejo todavía es un hueso duro de roer-rió mientras los demás arqueaban una ceja dudando.


-oye anciano, cuéntanos sobre esa leyenda-pidió Lina.


-está bien, pero antes tendrán que hacer algo por mi-contestó viendo la desilusionada expresión de la pelirroja.


-que típico-rezongó con impaciencia-está bien, dinos lo que tenemos que hacer.


-acompáñenme a mi hogar, allí les mostraré-todos se miraron entre si, desconfiando de la buena voluntad de aquél hombre.


-jovencita ¿quiere conocer la leyenda o no?


-sí.


-pues, acompáñenme.


Llegaron a una humilde casita situada en las afueras de Sailoon, era de madera y adobe, rodeada por áreas de césped y flores silvestres, en la entrada había un camino de rocas grises y un par de carros de madera para el transporte de sus mercancías.


Salió a recibirlos una viejecilla de aspecto enternecedor que llevaba un vestido estampado de cuadritos celestes bajo un delantal de cocina blanco.


-has regresado Ed, ¿trajiste ayudantes otra vez? No tienes remedio.


-son jóvenes Misa, tienen que aprovechar bien sus energías mientras todavía puedan hacerlo jojojo.


-buenas tardes Señora, hemos venido a ayudar a su esposo, Soy la princesa Ameria, futura reina de Sailoon y ellos son mis amigos Gourry, Zelgadis y Lina-presentó la morena educadamente.


-¡su alteza! Usted no debería estar aquí y menos ensuciarse las manos en el taller de mi marido-dijo alarmada haciendo una reverencia.


-no se preocupe, fue un acuerdo justo.


-¡oh! Al menos déjeme preparar galletas y refrescos para ustedes, no hay quien se salve de este calor.


-muchas gracias-contestaron los recién llegados.


-jóvenes síganme, no hay tiempo que perder-dijo el viejecillo con prisa.


-¿qué es lo que vamos a hacer precisamente?-preguntó Zelgadis que hasta entonces había permanecido en silencio.


-agruparán las rocas que hay en estas cajas según su propiedad, para ello deberán sacarse los guantes


-¡tantas cajas!-exclamaron viendo una enorme torre apilada contra una de las murallas.


-vamos a hacer esto rápido, es pan comido-dijo Lina sacándose los guantes, pero antes de que pudiera tocar algunas de las joyas ya veía como sus amigos le habían ganado terreno.


-esta es una joya amplificadora, siento más poder del usual-comentó Zelgadis tocando una esmeralda con sus manos desnudas.


-déjala en este barril que tiene la marca roja, las demás joyas purificadoras y canalizadoras irán en los barriles azul y verde respectivamente-ordenó el viejo.


-de acuerdo-contestaron todos, Lina estaba a punto de ponerse a trabajar en ello, cuando nuevamente fue interrumpida.


El rubio espadachín tomó una de las joyas y para sorpresa de todos salió volando por los aires como si fuera un balón con helio.


-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡haaaa ayúdenme muchachos!!!!!!!!!!-gritó alejándose cada vez más del suelo.


-¡¡¡Gourry suelta esa joya, está cargada con levitación y ni siquiera sabes controlar ese hechizo!!!


-¡¡¡pero si lo hago me voy a caer!!!-chilló elevándose más alto.


-¡¡Señor Gourry será mejor que haga lo que Lina le dice!!-le gritó Ameria.


-¡¡Linaaaaaaa ayudameeeeeee!!!


-¡¡que la sueltes cabeza hueca!!-contestó preocupada por su amigo que siempre se metía en líos.


-jovencita, parece que sabe mucho sobre estas rocas-le dijo el anciano a la pelirroja, que continuaba en su plan desvergonzado, esperando a que accediera a contarle la leyenda y así no tener que agrupar unas simples joyas de magia barata.


-anda anciano, cuéntame la leyenda mientras trabajamos-ofreció intentando convencerle.


-no, no lo haré sino hasta que la última esté agrupada correctamente, no crea que puede embaucar a un viejo como yo, mire que antes de que usted naciera ya había recorrido un muy buen trecho-dijo entregándole una gema de color cristalino muy parecido al cuarzo blanco, pero a penas Lina la tocó se hizo trizas estallando en mil pedazos, causando gran desconcierto entre los presentes y mucha preocupación en Gourry que acababa de caer ileso gracias a unos arbustos que lo amortiguaron.


-¿estás bien Lina?-preguntó observando como la mano de la hechicera sangraba.


-sí, es solo que se rompió.


-¿de casualidad no habrá sido una roca purificadora?-preguntó Zelgadis.


-sí, lo era-contestó Ed.


-eso significa que la energía de Xellos rechazó la de la joya y cortó su flujo destruyéndola-aclaró Lina tomando conciencia del enorme poder que yacía en su interior.


-muchacha quiero que pruebe estas joyas, no te preocupes del costo si las rompes-dijo el comerciante bastante intrigado.


-bien-contestó Lina tomando una de ellas, pero no hubo ninguna reacción, cuando tomó la siguiente tampoco la hubo.


-es extraño, no hay energía alguna-dijo ella entregándole las joyas al viejo, pero al hacerlo éste se horrorizó.


Zelgadis tomó las joyas al ver que el viejo no parecía reaccionar.


-las ha anulado, estas joyas ahora son inservibles-habló el chico de piedra con seriedad.


-¡¿quée?!-exclamaron el resto de sus compañeros.


Inesperadamente el Hombre mayor le tomó las manos a Lina, viendo con sus ojos cansados el interior de su alma, más allá de esa mirada marrón vio con pavor un nido de tinieblas.


-jovencita, acompáñame voy a curar tus heridas y te contaré la leyenda, pero tus amigos tendrán que terminar la tarea.


-pero yo podría usar mi poder para…-intentó decir Ameria, pero Zelgadis la detuvo.


-Lina no puede recibir ningún tipo de energía ajena, especialmente aquella relacionada con curación o magia santa, podría morir en el intento-aquellas palabras solo hicieron que la preocupación de los demás y que la ira que sentían por Xellos aumentara.






***


Lina y el mercante se sentaron en unas sillas que había junto a la mesa del comedor, él limpió la sangre de sus manos con agua tibia y luego les aplicó un bálsamo medicinal que hizo a la joven dar un respingo de dolor, el último paso fue vendarlas y cuando terminó se dispuso a contar la leyenda.


-cuéntame anciano.


-según antiguos relatos tallados en tablas por las primeras civilizaciones de este mundo, se narra que mucho antes de la batalla de la resurrección, existió un demonio el cual cegado por su gran ambición desarrolló la capacidad de robar las energías demoniacas de sus compañeros, las que usaba para su propio beneficio, cuando los demonios superiores en poder se enteraron de esta nueva habilidad confabularon en su contra, por poner en peligro sus existencias, así que le arrebataron su esencia y la transformaron en una joya, la cual fue codiciada por muchos, causando discordias y guerras internas por miles de generaciones.


-una joya que roba la energía de los demonios… ya veo ¡rayos! y ahora ¿Cómo sabré si eso realmente pasó? ¿Tú qué crees anciano?


-casi la mitad de mi vida me dediqué a investigar si la leyenda era cierta, pero al final solo se trataban de rumores, espero que usted si pueda descubrirlo.


-y más vale porque si la encontrara sería la solución a todos mis problemas-dijo Lina suspirando.


-hace un rato atrás, cuando tomé sus manos vi una oscuridad tan abismal que sentí terror, no necesita decirme cual es la razón por la que esa energía maligna está dentro de usted, pero le voy a dar un consejo, nunca olvide que usted es un ser humano, a veces la fragilidad vale mucho más y puede ayudarnos a divisar el camino cuando todo está oscuro-ante esas palabras llenas de sabiduría Lina se llevó una mano al pecho sintiendo como su corazón bombeaba tranquilo… cosas como el amor, la tristeza, la emoción y la compasión serían aquellas que jamás debería pasar por alto si no quería volverse demonio.


-gracias, lo tendré en cuenta-le sonrió y él hizo lo mismo, enseñando su dentadura desgastada por la vejez.


Hace rato que los demás habían terminado sus quehaceres con las rocas y ahora se encontraban en el interior de la casa disfrutando de galletas recién horneadas y refrescos, Lina les había comentado lo que había hablado con Ed y llegaron a la conclusión que continuarían con la búsqueda.


El sol se había escondido al fin dejando el tibio céfiro de la tarde, las estrellas habían comenzado a aparecer en ese mágico cielo añil, por lo que Zelgadis decidió salir a disfrutar de ellas y de la soledad de la noche, habían momentos en los que añoraba alejarse de esas bocas parlanchinas y escuchar la naturaleza nocturna interpretado por búhos y cigarras.


Ameria miró la puerta por la que su amigo había salido, con una sensación extraña en la panza, se debatía entre acompañarle o dejarle a solas, finalmente se levantó de la silla y se encaminó a la salida con la excusa de que hacía mucho calor dentro de la casa, pero Lina y Gourry sabían que no era esa la razón primordial.


La princesa salió al patio trasero de la humilde casa y avanzó caminando hasta uno de los enormes árboles en los que estaba apoyado el joven quimera, pero tuvo que detenerse al escuchar una voz desconocida que charlaba con él.


-¿realmente estáis preocupado por tu amiga, quimera?


-¿quién diablos eres y qué quieres?-preguntó Zelgadis a la defensiva desenvainando su espada.


-Mi nombre es Drid y soy un enviado del Señor de las pesadillas… digamos que… he venido aquí para dejaros un mensaje…


-¿un mensaje?


-decidle a la hechicera que si no apresura la deuda con Xellos, él será eliminado y a continuación tomará su lugar, el plazo vencerá en 3 meses-advirtió Drid con tono burlón.


-¡¿quéee?!-dijeron Zelgadis y Ameria horrorizados.


Continuará.


 

domingo, 26 de diciembre de 2010

Fanfic de slayers "El agua del olvido: capítulo 6"





Disclaimer: Slayers no me pertenece, sus creadores son Hajime Kanzaka y Rui Araizumi, solo estoy pidiendo prestados a sus personajes para crear este fan ficción.
Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que no necesariamente será exacto como el mundo de slayers, pueden haber otros personajes, enemigos y aliados que complementen la historia, además hago una advertencia, este fanfic aunque al principio solo tendrá escenas suaves de romance, con el paso de los capítulos se volverá muy lemonosa, así que si no eres mayor de edad o no te gusta el contenido erótico no leas, yo ya he cumplido con mi parte de informarte, ahora queda en tus manos si lees o no, pero si consideras seguir leyendo esta historia, permíteme decirte querido lector que no te arrepentirás ^^ trataré de hacer mi mejor esfuerzo para que sea de tu agrado.



Capítulo 6: “Confesiones de medianoche”



-antes de llegar a tu reino, hace unas semanas en el bosque… Xellos intentó asesinarme-Los ojos de Ameria se abrieron en la conmoción, rápidamente encendió el candelabro de la mesita de noche y luego volvió a prestarle toda su atención.

-continúa.

-estaba con mi periodo y no podía usar mis hechizos, así que pensó que si me aniquilaba sus energías regresarían, pero un demonio mensajero lo detuvo diciéndole que si lo hacía no habría ninguna posibilidad de que los recuperara, ya que Pharos había configurado el hechizo de transferencia antes de ser destruido por mí.

-así que ahora ya no quiere eliminarte ¿pero como volverá a recuperar su energía entonces?

-con mi cuerpo.

-¿he?-la princesa creyó haber escuchado mal, parpadeó en la ignorancia.

-por favor Ameria, no me hagas decirlo, creo que ya eres lo bastante mayorcita como para entender de estas cosas-dijo Lina intentando mantener la compostura, pero al ver que la joven no daba pie con bola, suspiró de agobio llevándose una mano a la frente.

-pero Lina ¿qué quieres decir que con tu cuerpo?

-¡significa que tengo que darle mi virginidad cabeza hueca!-bramó perdiendo la paciencia, provocando que Ameria se fuera de espaldas al digerir la noticia.

-¡¿¿Quéeee??! ¡Oh, por mi padre que está en los cielos! ¡Eso es injusto! ¿Es que no hay otra forma?-quiso saber la muchacha que tenía los ojos como platos y las mejillas sonrojadas por el morbo.

-no, no la hay.

-y… ¿qué es lo que piensas hacer? No estarás pensando en entregársela ¿verdad?

-créeme que si las cosas fueran fáciles no dudaría un instante el quedarme con su esencia, pero se están complicando mucho-dijo Lina perdida en sus pensamientos.

-¿Cuál es el problema?

-son muchos Ameria, en primer lugar, si me quedo con su esencia, no podré usar mis hechizos con normalidad debido al desequilibrio de energías, en segundo lugar, si llego a despertar los poderes demoníacos que residen en mi sin saber controlarlos, podría hacerle daño a las personas cercanas que quiero, eso sumado al hecho de que el señor de las pesadillas me tendría como un futuro candidato a demonio y en tercer lugar, pues… Xellos se está muriendo.

-¡¿muriendo?!-la princesa abrió los ojos horrorizada al escuchar la noticia.

-si no le devuelvo la energía que le pertenece, desaparecerá para siempre.

-ya veo… que complicado…-dijo cabizbaja sintiendo pena por el mazoku, cuando de pronto se percató de algo-¿Lina estás herida?-preguntó preocupada viendo unas manchas de sangre sobre su ropa de dormir.

-…no, pero xellos sí, parece que ya no es inmune a la magia protectora de tu reino.

-¿estuvo aquí? ¿Haz tenido un encuentro con él?-los ojos de ameria de pronto brillaron esperanzados de que su amiga le contara detalles.

-ni me lo recuerdes.

-pero Lina.

-¡que no!

-bueno, de todas formas pienso que la situación es muy difícil… pobrecito Xellos san…

-no te compadezcas de él, es un maldito demonio manipulador, asqueroso e insensible-lanzó Lina.

-pero… a pesar de todo tiene carisma y es amable-defendió ameria con una sonrisa soñadora.

-cuando le conviene-rebatió.

-además nos ha ayudado en muchas ocasiones.

-sí, aunque dudo que lo haya hecho con verdadera  intención.

-y también tiene su encanto.

-¿encanto? ¿Ese demonio de pacotilla?

-¿no te parece apuesto?-continuó la princesa pestañeando con sus ojos grandes a la expectativa de una positiva respuesta, la cara sonroja de Lina, se contrajo en una mueca que oscilaba entre el nerviosismo y la confusión.

-bu… bueno… tiene algo… que… ¡ya deja de decir cosas buenas sobre él!-chilló finalmente para que su influencia no dañara la imagen que ya tenía de ese demonio.

-entonces Lina ¿eso quiere decir que lo dejarás morir?-La hechicera tembló ante esa pregunta.

-eso quisiera-masculló sin ganas de contestar.

-¿entonces si vas a acostarte con él?-cuestionó llena de asombro.

-¡no he dicho que lo haré!-exclamó con las mejillas más rojas de lo que ya estaban.

-pero has dejado abierta la posibilidad.

-…-un incómodo silencio reinó en la habitación.

-Lina… podría ser que tú…

-¡no! ¡Sea lo que sea que estés pensando!-exclamó la hechicera con enfado, pero ni eso hizo que la princesa dejara de mirarla con esos curiosos ojos azules que pestañeaban de conmoción.

-¿se… han besado?-al escuchar esa pregunta Lina hizo pasar toda la saliva que se le había estado acumulando por su atorada garganta, esforzándose por mantener una fachada de chica segura, pero los ojos de Ameria parecían sacarle la verdad por los poros ya que no pudo evitar que sus mejillas ardieran al rojo vivo.

-…hm-asintió sin muchos ánimos.

-¡¡¡no puede ser!!! ¡¿Te has besado con Xellos san?!-chilló Ameria llena de emoción y hubiera continuado haciéndolo si Lina no le hubiese tapado la boca de un almohadonazo

-¡¿Ameria haz el favor de cerrar la maldita boca?!-le regañó en voz baja.

-lo siento… es solo que… esto se está poniendo muy apasionante, un demonio milenario y la hechicera más poderosa de todos los tiempos se han besado locamente y ahora tienen encuentros fortuitos, él se asoma cada noche por el balcón para declararle a ella todo su amor ¡que romántico!-decía la princesa maginando escenas decoradas de rosas rojas y personajes idealizados.

-¡de romántico nada! Lo único que importa aquí es que le devuelva lo que le pertenece, ¡así que Ameria bájate ya de esa nube estúpida!-le ordenó zamarreándola para que despertara de su fantástico sueño.

-¿segura que estás siendo sincera conmigo? Anda Lina, dime…-pidió esperanzada.

-no sé de qué hablas.

-pues, que si te ha gustado el beso.

-¿se puede saber a dónde quieres llegar con todo esto?

-contéstame-le exigió con mirada determinante, mientras la mente bloqueada de la hechicera se esmeraba en buscar una salida, tal vez lo mejor era decir una mentira.

-fue… asqueroso.

A pesar de la respuesta, Ameria continuaba observándola con expectación, tenía la certeza de que le ocultaba algo.

-no me mires así, yo ya te respondí, ahora déjame dormir en paz-se quejó la pelirroja con molestia.

-todavía no respondes mi pregunta, bueno no completamente.

-¡por supuesto que lo acabo de hacer!

-no me refiero a lo del beso.

-¿a qué entonces?

-es que me gustaría saber por qué llorabas y no me mientas que sé lo que oí-el semblante de Lina se ensombreció de tal manera que la morena comenzó a preocuparse.

-haa… eso… fue una tontería, sólo que Xellos dijo cosas…

-¿Cómo cuales?

-lo típico de un demonio de su calaña.

-¿cosas duras sobre ti?

-m-afirmó desviando la mirada.

-¿y porqué algo como eso te ha afectado tanto? Tú no sueles dejarte llevar por los comentarios de nadie.

-no sé qué está pasando conmigo, últimamente todo dentro de mi está revuelto y de cabeza.

-¡ánimo! Recuerda que eres muy fuerte y valiente, pase lo que pase no dejes que esta situación te haga sentir mal, si decides quedarte con sus poderes, nosotros te defenderemos de quien sea.

-lo sé, pero… la verdad, tal vez no quiero que desaparezca-confesó en un hilo de voz, con las mejillas en rojo y el corazón latiendo violentamente.

-Lina…

-sí Ameria… seré sincera… me pasan cosas con él-soltó con voz temblorosa ante su anonadada amiga que tenía la boca por el suelo.

-oh… por los dragones-atinó a decir cuando pudo volver a mover la mandíbula.

-en aquél lugar al que me llevó, justo antes de que desapareciera para siempre, corrí hacia él y lo besé…

-¡¿Qué tú lo besaste?!-exclamó incrédula.

-yo… todavía no puedo creer que hice algo tan estúpido como eso, pero en ese momento mi corazón se estrujó dentro de mi pecho y me vi obligada a salvarle, no sé cómo pude ser tan tonta, pensar que podría ser atractiva para un demonio engreído como él, que ilusa…-decía Lina auto regañándose mientras la morena la miraba compasiva.

-escucha amiga, no tendrás los pechos grandes como otras chicas, pero tienes otras cualidades, eres preciosa, el color de tu cabello es envidiable, tus ojos marrones tienen un brillo vivaz y encantador y tu actitud es de admirar, así que no creas en las palabras de Xellos san, porque estoy casi segura de que debe haber en este mundo algún chico que se muere por tener una cita contigo.

-haa… ¿sí? ¿Y lo conoces?-preguntó inquisitiva.

-hemmm… ha no… pero de que debe haber, pues debe haber jejejeje-rió nerviosa Ameria tratando de ocultar que se trataba de cierto rubio espadachín.

-buen intento por subirme el ánimo Ameria, mejor vamos a dormir, buenas noches-dijo volteándose a su lado, agarrando las sábanas para cubrirse.

-buenas noches Lina-la morena apagó el candelabro, miró la espalda de su compañera que iluminaba la luz de la luna llena y tras un suspiro resignado se acomodó en el lecho para dormir.

Lina inverse pese a todos sus intentos por conciliar el sueño, esa noche más confundida que nunca se la pasó en vela, pensando en el demonio de ojos violeta…


Continuará…



viernes, 17 de diciembre de 2010

Fanfic de slayers "El agua del olvido: capítulo 5"








Disclaimer: Slayers no me pertenece, sus creadores son Hajime Kanzaka y Rui Araizumi, solo estoy pidiendo prestados a sus personajes para crear esta historia. Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que no necesariamente será exacto como el mundo de slayers, pueden haber otros personajes, enemigos y aliados que complementen la historia, además hago una advertencia, este fanfic aunque al principio solo tendrá escenas suaves de romance, con el paso de los capítulos se volverá muy lemonosa, así que si no eres mayor de edad o no te gusta el contenido erótico no leas, yo ya he cumplido con mi parte de informarte, ahora queda en tus manos si lees o no, pero si consideras seguir leyendo esta historia, permíteme decirte querido lector que no te arrepentirás ^^ trataré de hacer mi mejor esfuerzo para que sea de tu agrado.

Capítulo 5: “Acoso nocturno”

El eco de sus pasos le dio a entender a zelas que su siervo aún seguía con vida, pero que todavía no se recuperaba totalmente, lo supo al ver su rostro agobiado, y es que parecía que el humor de Xellos se volvía más ácido con el tiempo.

-¿por qué traes esa cara Xellos? ¿Acaso no estas contento de seguir con vida?-le preguntó su creadora.

-no sé si vivir a gotas, sea razón como para estar contento señora mía, le confieso que esta misión está comenzando a acabar con mi paciencia ¿hasta cuando tendré que seguir con esta farsa?-se quejó el mazoku indignado.

-hasta que logres que ella caiga rendida en una cama contigo y la poseas, por otra parte… es buena señal que esto te siga incomodando, quiere decir que todavía sigues siendo inmune a ciertos sentimientos humanos-dijo la demonio, mirando a  su súbdito con una ceja alzada.

-no se preocupe ama Zelas, seguiré siendo demonio con o sin la parte de mi esencia.

-Xellos, ten cuidado, no vayas a confundirte.

-eso no pasará ama, señora… tengo una pregunta para usted.

-habla Xellos.

-yo ¿conozco a alguien llamada Filia Up copt?

-te refieres a esta muchacha-dijo ella mostrando la visualización de una joven rubia.

-¿quién es ella?

-¿no la recuerdas Xellos? Ella es uno de los tantos amigos de la hechicera, una simple humana con habilidades de invocar magia santa-explicó Zelas basándose en las palabras que su súbdito y la muchacha habían hablado en aquella torre.

-oí a Lina Inverse decir que la conozco y que no congeniamos, también que lleva el apodo de dragón dorado de fuego ¿por qué no puedo recordarla?

-puede que al perder tu energía, hayas olvidados algunos recuerdos, de todas formas si vuelve a ocurrir haz de comunicármelo ¿de acuerdo?

-así lo haré, lo último que necesitaría sería sufrir de amnesia, bastante tengo ya con mendigar mi propia energía-bromeó.

-y tendrás que seguir haciéndolo antes de que vuelvas a tener otra recaída.

-si ama-dijo el mazoku y luego se marcho del lugar, dejando a Zelas en la soledad de su guarida.

Ella sacó una pequeña botella azul de entre sus ropas y la contempló a contra luz notando como su contenido brillaba con la luna llena, pensando en que borrar a la dragona de su memoria había sido la mejor opción para que olvidara ese inquietante deseo de vivir una vida pacífica a su lado, no podía permitir que su sirviente tuviera ese tipo de ideas, Xellos era suyo, era su creación y haría eternamente lo que le pidiese.

En tanto…

Lina y compañía habían llegado a la primera posada que divisaron a lo lejos e inmediatamente la mesa fue llenada de variados manjares, el ambiente era grato, cómodo, limpio, la atención era buena y eficiente, pero parecía que aún de eso, ni con todos esos jugosos platos de carne asada desfilando frente a sus narices, la hechicera podía animarse a tragar un bocado.

-Lina ¿vas a comer algo?-le preguntó Gourry con una pierna de cerdo a medio devorar.

-no, creo que no-dijo pensativa, observando como el resto de sus amigos peleaban por la comida mientras su estómago se cerraba de manera hermética, ellos detuvieron su frenética lucha para verla con asombro.

-no me miren con esas caras ¿acaso ahora no puedo cambiar de  opinión? Vamos, continúen comiendo, yo perdí el apetito-indicó enfadada y acto seguido, todos volvieron a lo suyo.

Caía la tarde en Sailoon y los cuatro aventureros ya estaban en el palacio relajándose en las aguas de las amplias tinajas termales que estaban decoradas de cerámicas y joyas incrustadas. Gourry y Zelgadis se encontraban en los baños del ala oeste, charlando sobre la extraña actitud de su compañera, mientras que Ameria en el ala este, intentaba sacarle cualquier información a la susodicha.

-haaaa, que bien que se siente el agua tibia ¿verdad Lina?-opinó la morena jugando con los pétalos de rosas blancas que flotaban sobre el agua.

-si…-suspiró la pelirroja, hundiéndose un poco más en la piscina.

-oye Lina… etjum… ¿qué pasó en ese lugar con Xellos san? Llegaste muy extraña, ni siquiera quisiste merendar-le dijo Ameria de manera casual, la hechicera la miró atónita y luego, para colmo le comenzó a arder la cara.

-estas toda roja amiga… no… no será que…

-¡No es eso!-exclamó Lina, enfadada, con los ojos inyectados en rabia, mientras su corazón bombeaba más rápido que nunca.

-iba a decir que tal vez el baño estaba muy caliente y si querías que le pusiera más agua fría.

-ha… no, así está bien jajaja-rió nerviosamente.

-oye, Lina ¿porqué no me cuentas? ¿No somos amigas? Prometo solemnemente con todo mi sentido de justicia que no se lo diré a los demás.

-ya te dije que no sucedió cosa alguna, solo charlamos.

-¿sobre que?

-¡ameria! ¿Estás buscando una golpiza?-advirtió la pelirroja haciendo tronar sus puños.

-no-contestó con temor.

-entonces deja de ser tan metiche y olvídate del tema.

-sólo intentaba ayudar-la chica de senos grandes puso cara de cachorro lastimado.

-lo siento ameria, pero no creo que puedas ayudarme en esto, es un asunto que Xellos y yo debemos solucionar-trató de convencerla, sonriéndole con los pocos ánimos que le quedaban.

-pero dijiste que nos contarías, lo prometiste.

-claro que se los diré, pero en su debido momento.

-Lina, los muchachos y yo estamos muy preocupados por ti.

-lo sé, y se los agradezco, pero no necesito de su ayuda.

-si tu lo dices-dijo con derrota para luego agregar-¿no crees que ya deberíamos salirnos de aquí?

-si, o vamos a arrugarnos como ancianas-dijo Lina.

-¡no, no quiero ser una anciana!-chilló la princesa saliendo de las aguas lo más rápido que pudo, sin percatarse que afuera de la piscina termal estaba lo suficientemente jabonoso como para resbalar y así fue como la princesa terminó patinando en el suelo, culminando con un triple salto que hizo reír a la pelirroja.

-¡jajajajaja!

-¡no te rías Lina! ¡Ya quiero ver cuando te caigas! ¡Me voy a reír más que tú!-alegó la adolorida.

-pues eso no va a pasar Ameria, ya que yo soy muy lista-se jactó la joven tapándose con una toalla y poniéndose unas sandalias para no esquiar como su compañera.

Después de aquél reparador baño, los aventureros se dirigieron a sus aposentos, en el camino Gourry hizo todo lo posible para poder hablar a solas con la hechicera, pero esta se negó con el pretexto de que estaba demasiado cansada  y que platicaría con él al día siguiente, así que el rubio tuvo que conformarse, llevándose toda la preocupación que sentía por ella.

Era más de media noche, las estrellas brillaban en el cielo oscuro, mientras el apacible cantar de los grillos invitaban al descanso, sin embargo, cierta hechicera no podía dejar de revolverse en aquél enorme lecho, su mente se negaba a sumergirse en el mundo de los sueños, porque de nada más cerrar los ojos el recuerdo de sus besos estaba allí torturándola, haciéndole sentir confusa respecto a sus sentimientos por el rubio espadachín, que parecían debilitarse con cada visita del mazoku, ante semejante pensamiento comenzó a asustarse, no de Xellos, sino de si misma.

No pudo más, se levantó y abrió la ventana que daba a un balcón, desde donde se observaba la vista de Sailoon, respiró profundamente el aire fresco de la noche para calmarse, pero esto en vez de devolverle la quietud, solo consiguió crisparle aún más los nervios, eso si ya no los tenía destrozados, porque de pronto una fuerza desconocida se había abalanzado sobre ella, botándola de espaldas al suelo.

-¡suéltame! ¡Quien eres!-demandó saber la hechicera forcejeando contra ese peso que intentaba inmovilizarla, no obtuvo ninguna respuesta y eso pareció enfurecerla a tal punto que logró liberarse a uso de puños y rodillazos.

Estaba a punto de invocar uno de sus hechizos, pero nuevamente fue jalada y esta vez,  el lugar donde fue a caer de espaldas fue sobre la cama.

-¡Quien quiera que seas, suéltame! ¡Qué es lo que quieres de mí! ¿Quieres asesinarme? Pues inténtalo, no te tengo miedo y no creas que te lo dejaré tan fácil- gruñó Lina, sintiendo como su corazón latía desenfrenado por el miedo, pero prefería lo peor antes que mostrar debilidad frente al enemigo.

-¡¡responde maldita sea!!-ordenó, pero nuevamente  no hubo respuesta, el silencio se hizo insoportable a medida que los segundos transcurrían, no obstante, esto le permitió darse cuenta de algunos detalles importantes, como la inestable respiración del agresor, su pecho húmedo y el característico aroma dulzón de la sangre invadiendo sus narices, deduciendo que podría estar herido.

-Lina…-dijo una voz masculina al fin, provocando que el corazón de la chica diera un vuelco.

-Xellos… ¿qué haces aquí?-preguntó casi en estado de shock.

-eso ya lo sabes.

-¿y era necesario tanto circo?-le recriminó con una vena hinchada en la sien.

-sabía que ibas a poner mil excusas para no acercarte a mi, así que me ahorré esa perdida de tiempo-le dijo en un tono burlón muy consciente de que eso la haría enojar como un toro salvaje.

-bastardo ¿te gusta divertirte a costa ajena? Bien, entonces por mi puedes morirte, te juro que me sentiré tan aliviada cuando desaparezcas-habló de forma macabra dejando salir toda la mala hiel que la había consumido por días, el demonio lanzó una carcajada de diversión a pesar del dolor espectral que estaba sintiendo, era mejor comportarse como un mazoku en esos momentos que dar lástima.

-¡no te rías! ¿Cómo puede divertirte el hecho de que vayas a morir? ¿Acaso eres masoquista o qué?

-¿quién dijo que moriré?-volvió a reír la voz de Xellos en tono siniestro, ella cerró los ojos notando como ese cuerpo etéreo se acoplaba más al suyo y es que a pesar de su vaga existencia, Lina todavía podía sentir como sus dedos viajaban sedosos por sobre la tela del pijama, rozando sus pechos poco desarrollados que inevitablemente se irguieron ante el contacto, ella contuvo un pequeño gemido por aquella sensación turbadora a la que no estaba acostumbrada.

La sensación era agradable para su cuerpo, pero dentro de este, la joven vivía el caos, no quería ceder, no debía, pero por más que lo impidió no puedo resistir la fuerza de esa inexplicable atracción que terminó nublándola por unos instantes. Se sentía como nadando en éter, completamente desvanecida en esas caricias y esos besos que él iba repartiendo por todo su cuello, poco a poco fue abriendo los ojos, contemplando la luminosa aura violeta que los envolvía y esa mirada serena que parecía darle las gracias, el color de sus pupilas parecían brillar como un par de amatistas y no podía evitar sentirse atraída por ellas.

Su tren de pensamientos se detuvo, cuando percibió una de sus manos avanzando sugerentemente por su pierna derecha, lo que la hizo entrar en un estado de pánico, revolviéndose bajo su peso y mandando al fregadero todo el relajante ambiente de intimidad que había vivido segundos antes.

-detente…

-vamos Lina, no lo eches a perder, no tienes idea de lo que tuve que arriesgarme para venir hasta aquí-dijo el demonio acariciando su muslo y comenzando a subir peligrosamente.

-¡dije que te detuvieras!-le ordenó quebrándose en la desesperación, Xellos suspiró profundamente para después alejarse de ella sin decir una palabra.

La chica se apartó con actitud defensiva, prendió las lámparas de la habitación y fue en ese instante que se dio cuenta de las heridas del mazoku, las cuales no podían cicatrizar con el bajo nivel de poder que poseía.

-¿ya no eres inmune contra la magia protectora de sailoon?... Xellos… yo…

-ahórrate tus preocupaciones Lina san, si esta vez tendré que conformarme con unas cuantas horas de vida, bien, pero al menos dame la dicha de no escuchar tus malditas razones.

-pero…

-no digas ni una sola palabra…-siseó el mazoku mirándola con resentimiento, si las miradas pudieran matar…

-¡pues no! ¿Qué crees que soy? ¡¿Un objeto que puedas usar a tu antojo y cuando se te de la gana?! Entiendo que esta sea una situación complicada para ti, pero entiéndeme a mi también… esto no es fácil-habló con dolor.

-pues yo tampoco lo estoy pasando de mil maravillas ¿o es que realmente crees que me agrada ser humillado y tocarte? Mírate, no eres nada atractiva, si soy amable contigo es sólo por el hecho de convencerte, no tienes idea de cuan cansado estoy de estas cursilerías-dijo el demonio haciendo uso de su voz más despectiva, provocando que la muchacha abriera su boca estupefacta por el golpe dialéctico que acababa de recibir, frunció el ceño con la mirada llena de ira, indignación y otros sentimientos detonantes que la llevaron en menos de cinco segundos a salir de la habitación, dando un violento portazo para luego correr con todas sus fuerzas a quien sabía donde.

Xellos sonrió satisfecho, disfrutando del cóctel de malos sentimientos que expulsó Lina antes de irse, pero una parte de él en el fondo estaba preocupada, pues sus palabras habían dado donde más le dolía a la pelirroja, en su complejo corporal.


No supo cómo, pero llegó por azar a la habitación de Ameria, vio que estaba durmiendo profundamente, no quería molestarla y despertarla con sus problemas, pero estar sola le hacía sentir peor. Se recostó en una orilla del enorme lecho real y se cubrió con una parte de la sábana hasta las orejas, lo único que quería era cerrar los ojos y olvidar lo que había ocurrido aquella noche, pero su herida moral, estaba demasiado fresca y escocía especialmente cuando recordaba las crueles palabras de Xellos.

Ameria despertó al sentir un cuerpo cálido a su lado, se trataba de su amiga, pero ¿qué hacía en su habitación a esas horas de la madrugada? Cuando debería estar durmiendo en una cómoda cama para ella sola y no hecha un ovillo como lo hacía en ese momento, de pronto algo llamó su atención, notaba como sus hombros temblaban ligeramente, se acercó un poco más y entonces atónita escuchó sus callados sollozos… ¿por qué estaría llorando Lina? Casi nunca la había visto llorar mientras viajaba con ella, eso si que era muy extraño, dispuesta a ayudarla y a tratar de averiguar qué la tenía en ese estado tan vulnerable, tomó valor y se metió bajo la sabanilla para poder charlar con ella.

-Lina…-llamó, pero no contestó, seguramente no quería hablar al respecto, comprendiendo esbozó una sonrisa resignada y se animó a sobarle la espalda, otorgándole suaves palmaditas para consolarla.

-… lo siento, te desperté Ameria-susurró avergonzada al verse descubierta.

-no te compliques por eso, pero a cambio ¿me dices lo que te ocurre amiga?

-no creo que sea buena idea-habló Lina de espaldas a ella, tratando de secarse las lágrimas rebeldes.

-¿tiene que ver con Xellos san?-preguntó curiosa la morena, la pelirroja se quedó muda de pronto, quien calla otorga.

-¿Qué ha hecho esta vez?

-…-la hechicera suspiró, ni siquiera sabía por donde empezar, perezosamente se descubrió y se volteó para encararla.


Continuará…